Nota del Director General

Nota del Director General

El mundo está en constante cambio. La conciliación familiar-laboral es posible.

Especialmente en los últimos 30 años,  el bienestar social, la tecnología, la industria y los servicios, y en definitiva, la búsqueda de una mejor calidad de vida, nos han llevado a una forma de vida cambiante. Y el cambio implica adaptación. Sobre todo en las empresas y organizaciones.

En el siglo pasado casi nadie hablaba de Internet, ni de redes sociales, ni de teletrabajo. Las iniciativas como los horarios flexibles, la conciliación de vida laboral y familiar o la gestión del tiempo eran aplicadas únicamente en algunas organizaciones que trataban de actualizar su gestión. Sin embargo, hoy en día todo esto se está convirtiendo ya en una exigencia. Y las empresas necesitan adaptarse a estos cambios para retener el talento y no perder competitividad. Pero el problema es que muchas veces se aplican medidas que, en lugar de entender y adaptarse al cambio, tratan de aferrarse a modelos que ya no son aplicables, sobre todo con las nuevas generaciones.

Para frenar internet, se bloquea su acceso a los empleados. Para forzar los horarios, las empresas colocan máquinas de fichar. Contra la conciliación laboral y familiar, se exigen cada día más y más horas, con horarios rígidos. Se exigen reportes exhaustivos, que lejos de ser veraces, provocan cargas de trabajo adicionales, y pérdidas de productividad. Ir recortando constantemente las libertades individuales genera una falta de confianza e implicación. Las personas se sienten cada vez menos partícipes del proyecto. Y eso genera a la vez recelo y falta de productividad, que provocan aún más distancia ente la empresa y las personas, y que derivan en aplicar más y más control. Y así sucesivamente.

Pero hay otro camino, otra opción mucho mejor para adaptarse a este mundo cambiante. Facilitemos la conciliación laboral a nuestros trabajadores.

Nuestra visión, y la visión de cada vez más expertos y psicólogos, es que hay un camino distinto. Una forma mejor, más actual y definitiva de aceptar y permitir los cambios socio-empresariales: hacer conscientes a las personas de su implicación y rendimiento. Apelar a la responsabilidad individual y, con base en datos objetivos, permitir que las personas gestionen su tiempo. Y, como un corredor o un piloto, para saber el rendimiento de forma comprobable y objetiva se necesitan datos, valores.  Métricas que, para poder confiar plenamente en ellas, hayan sido producidas sin intervención humana. Respetuosas pero transparentes, compañeras del día a día, medidas e indicaciones que guíen a las personas adultas y responsables a gestionar mejor su tiempo con el objetivo de mejorar la productividad.

Así, una persona que está rindiendo, puede optar a una conciliación laboral y trabajar desde casa . Puede parar un rato a consultar su Facebook. Puede llegar más tarde o irse antes a buscar a su hijo al colegio. Y, sobre todo, sabe que está portando algo a su organización. Se siente más vinculada, pues tiene datos objetivos de productividad laboral en base a su aportación. Podemos tratar de frenar el progreso, la sociedad, la modernización. Pero no lo podemos parar. Es mejor que vayamos adaptándonos, empezando por traspasar la responsabilidad y confiar más en las personas, con la transparencia de las métricas.

 

 

 

Prueba gratuita
WorkMeter en 1 minuto
Ver vídeo